martes, 16 de marzo de 2010

De alianzas, debates, elecciones y otros chistes

El reto está lanzado. El presidente nacional del Partido Acción Nacional, César Nava, dijo que estaba dispuesto a enfrentar un debate con el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto y más aún, dijo que también podía debatir con la presidenta nacional del Partido Revolucionario Institucional.



Y el reto no paró ahí, también dijo que Beatriz Paredes y Peña Nieto no tenían necesidad de ponerse de acuerdo en quien iría al debate político porque con los dos podía él solito y aunque no especificó fecha, lugar y hora si quedó claro que en eso de la firmas, las alianzas, los dimes y diretes de la grilla, las negociaciones, y las elecciones del 2012 los políticos están de chiste.



La verdad es que ya no sé si da tristeza o risa, ver a diputados y dirigentes de partidos peleando como si estuviéramos viendo un capítulo del Chavo del Ocho de hace 30 años, con gags en donde el personaje que queda al descubierto tartamudea, se ataranta y enreda con su lengua tratando de explicar lo que pasó, lo que dijeron, lo que firmaron… y al final pastelazos y harina para todos.



Ahora sí como dice el dicho “ni cómo ayudarlos”. Todo este cuento comenzó cuando a alguien se le ocurrió la fabulosa idea de crear alianzas, el problema es que estas alianzas se dan entre dos partidos con ideologías absolutamente opuestas a las que los priístas han llamado de todo; pues todos coinciden en que la combinación nomás no checa y los calificativos van subiendo de tono.



He aquí algunas opiniones de quienes son los actores de este circo de tres pistas:



Manlio Fabio Beltrones, líder de los senadores del PRI, “Una alianza PAN-PRD sería un engendro sin la mayor posibilidad de éxito (…) es una alianza entre enemigos y me resulta a todas luces difícil pensar que un partido que no reconoce al Presidente de la República, que surgió del PAN, pueda integrar una alianza confiable”.



No se preocupe don Manlio, sus enemigos mañana serán sus amigos y sus amigos sus enemigos. No se apure… ni se fíe.



Andrés Manuel López Obrador: “No estoy de acuerdo en que los partidos del Diálogo (PRD, PT y Convergencia) hagan alianzas con las derechas (PAN y PRD) representan lo mismo, va contra el origen del partido”.



Así fue como expresó su opinión AMLO, con una calma muy sospechosa.



Felipe González, senador panista: El senador salió en defensa de la alianza y argumentó que aunque los principios de cada partido son opuestos, había sido una medida benéfica para la sociedad de Oaxaca y Puebla, pues lograron la unidad de la ciudadanía “en contra del cacicazgo priísta” .



Lo que no explicó el panista es que si la mayoría vota por un partido ¿no es esa la voluntad y la unidad ciudadana?



Leticia Quesada, vocera perredista en la cámara de diputados: Le advirtió a los panistas que los perredistas no aceptarán que veten a ninguno de sus candidatos, ni siquiera a Andrés Manuel López Obrador.



La pregunta es, si los panistas no pueden vetar a Andrés Manuel, éste último sí puede vetar incluso al presidente de la República, por cierto, de extracción panista.



Vicente Fox dijo desde su rancho de san Cristóbal: “No me suena, no me suena para nada. Este tipo de alianzas se hacen solo ante la falta de una tarea realizada con anterioridad”.



No ya en serio, ¿quién le fue a preguntar? Creo que luego propuso una idea para que ganara el PAN, que hicieran una campaña de puros “amigos de…” y a todos les pidieran dinero y luego cuando el candidato panista gane la presidencia haga como que tiene lagunas mentales, además de prepararlo para que durante seis años diga puras estupideces.



Fidel Herrera, gobernador de Veracruz dijo que esas alianzas eran extremas y producto del odio y la descalificación.



Y es que nadie nunca había odiado tanto al PRI, ¿verdad señor Herrera?, ¡Sólo el Revolucionario es bello!... ¡Ah! y Peña Nieto.



Marcelo Ebrard avaló las alianzas para las elecciones en los estados, sin embargo señaló que para los comicios del 2012 las alianzas deben ser sólo con los partidos de izquierda de lo contrario “estaríamos haciendo un servicio a la oposición”.



¡Qué listo! (lo digo en serio)



El chiste viene cuando todos los panistas y perredistas se “acaban de enterar” que hubo un pacto del PAN firmado con el PRI en donde, a cambio de aprobar la reforma financiera el blanquiazul no haría alianzas en el Estado de México. Y queda de manifiesto que al PRI no le importa que el PRD y el PAN se rasguen la vestiduras y se repartan todo México si quieren, pero el edomex no está en la lista, no es negociable… ¿Lo será la presidencia en los comicios del 2012? (risas).



sábado, 6 de marzo de 2010

Rehje, un largometraje con tintes ambientalistas nominado a los Arieles



Rehje una película mexicana que hoy se encuentra nominada al Ariel en la categoría de Mejor Largometraje Documental cuyo contenido aborda con un toque romántico, uno de los mayores problemas que hoy enfrentan los gobiernos y los habitantes de Valle de México: la falta de agua.




Rehje, palabra mazahua que en español significa agua, será, junto con otras dos cintas candidata a un premio el próximo 23 de marzo en la LII edición de los Arieles, según la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.




Esta cinta, dirigida por Anaís Huerta y Raúl Cuesta, tiene desde el 2008 ya varios premios y reconocimientos acumulados entre los que destacan el Festival de Cine de Derechos Humanos como mejor película y una Mención Honorífica en el Festival Internacional de Cine en Morelia celebrado en octubre del año pasado además de un largo recorrido por distintos circuitos cinematográficos como son el Festival de Los Angeles (LAFF), varios escenarios latinoamericanos como el SANFIC, también en Chile y en el Festival de Cartagena, Colombia; en el festival de Egipto y desde luego en festivales mexicanos como los de Guadalajara, Morelia, Zacatecas y Tepoztlán entre muchos otros en los que la cinta ha recibido las mejores críticas tanto de los especialistas como del público.


Entre otros temas, la cinta retrata la difícil vida de Antonia, una mujer mazahua que abandonó su pueblo natal para buscar mejores oportunidades de vida en una zona conurbada; hoy, han pasado 40 años y tras un profundo desarraigo, Antonia sólo anhela regresar, pero a pesar del tiempo, las cosas no han cambiado mucho en su comunidad, la falta de agua y de oportunidades hacen muy difícil su regreso.




Antonia Mondragón, protagonista del documental manifestó su agradecimiento a los directores de la cinta por darle la oportunidad de participar en su proyecto y pidió a quienes habitan en las grandes urbes que no rechacen a quienes provienen de comunidades indígenas como la mazahua, pues dijo “sólo venimos por trabajo”.




Tal y como lo explicaron sus autores, el documental tienen como telón de fondo la difícil situación que enfrentan los capitalinos y los habitantes de Valle de México en cuanto a la falta de agua, las crisis y deficiencias del sistema Cutzamala; sin embargo, la realidad individual de algunas persona como es el caso de Antonia van más allá de documentales y trabajos artísticos, pues trascendió que uno de los problemas que la propia protagonista enfrentó hace poco, fue la dura experiencia de tener que evacuar su vivienda de la colonia el Arenal, en Ecatepec, debido a las inundaciones provocadas por el desbordamiento del Río de los Remedios.




Por su parte, Raúl Cuesta, codirector del documental afirmó que este trabajo les dio la oportunidad a él y a Anaís Huerta de tener una gran experiencia introspectiva y aseguró que volvió a reconocer su identidad y sus desarraigos.

jueves, 28 de enero de 2010

Saca lo peor de ti: viaja en pesero

Ana Verdeja
Ilustración Angustino/Perú


 
   
Muy temprano me despido cariñosamente de mi gente y aunque con un poco de sueño, salgo a trabajar con gusto pensando en que éste será un buen día. Camino unas calles y como todo buen mexicano voy haciendo memoria de que llevo todo lo que necesito para trabajar en lugar de haber hecho una revisión en casa… parece que no falta nada.



Por fin llego a la parada dispuesta a esperar a que pase un pesero que me dejará a una calle del Ayuntamiento de Ecatepec. Después de unos minutos veo venir una pesera grande, es una camioneta vieja tipo van de cuya ventana del copiloto sale el brazo de un muchacho medio mugroso con una gorra roja, el brazo sirve para abrir la puerta trasera mientras el joven grita “¡súbale, súbale San Cristóbal centro! ¡Súbale madre!”…

Espero a que baje una persona, la cual sale por la estrechísima puerta de la pesera como si ésta la hubiera vomitado; yo, meto la cabeza y me doy cuenta de que ya no hay lugar, entonces le digo al chofer que ya va lleno; así que el chafirete en un acto contorsionista se asoma por el diminuto orificio que le sirve para recibir el dinero y dice: “recórransen, ese asiento es para seis”; por su puesto su amabilísimo cacharpo lo apoya: “recórrase jefa, ahí cabe otro”.



A la gente no le queda otra opción que hacer un lugar y a mí no queda otra que sentarme en ese pequeño espacio en el que con trabajos quepo; apenas voy tomando mi lugar y el chofer se arranca desesperadamente por lo que tengo que asirme de algún lado para no caerme sobre la señora que lleva un bebé en brazos, mis ojos buscan un pasamanos o algo pero no encuentro nada, afortunadamente un señor me toma de la muñeca y eso ayuda, le doy las gracias mientras trato de incorporar la mitad de mi trasero en el asiento… la puerta de bandera se azota ruidosamente con la inercia del arranque.

“ Y llegaste tuuuuuu, como primavera en el frío invierno a mi coooraaaazooooòn” … se escucha a todo volumen la banda El Recodo mientras los compañeros del volante fuman y ríen divirtiéndose con las jovencitas que caminan por la calle… cada vez que encuentran a una frenan en seco y la invitan a subir, obviamente la niña quien jamás le hizo la parada se niega; y mientras el chofer arranca con todo, el cacharpo le grita a la estudiante “¡Adiós mamacita, estás bien buena!” ambos se carcajean.



Entre tanto los pasajeros atrás vamos intentando respirar y agarrarnos de algún lado para no caer a cada enfrenòn y arrancón, la señora con el bebé va rebotando para todos lados porque no tiene manos libres para agarrarse.



Por cierto me doy cuenta de lo estrecho que es el espacio en donde los asientos hacen ángulo, las piernas del pasajero que va en ese lugar no entran y entonces tiene que sentarse de lado prácticamente encima de su conciudadano ya molesto, otros prefieren dormir no sé si es para olvidarse de lo indignante que es viajar en el transporte público del Estado de México o porque a los pobres les falta oxígeno pues las ventanas no se abren, están selladas.

“¡De rodillas te piiiido, te rueeeego, te diiiigo!”… sigue a todo volumen el disco pirata con más de 20 éxitos de banda mientras un pasajero de hasta atrás, ya pasó su cuota con la ayuda de todos los demás apretados, asfixiados y humillados pasajeros.

“¡Te cobras uno de Tepexpan , bajo ahí en Totolcingo!” grita el pasajero… acto seguido entre éste y el chofer hay un intercambio de preguntas y respuestas que se repiten y se repiten porque el chofer no escucha nada, hasta que los pasajeros más cercanos al as del volante ayudan a que el mensaje por fin llegue a sus oídos, es entonces cuando el chofer baja el volumen de su estéreo para decir la heroica, la gloriosa frase de “Te faltan 50 centavos may”, el pasajero se baja rápidamente mientras dice “Ya no traigo mano”… la puerta se azota aún más fuerte por la inercia del súper arrancón que evidencia la molestia del chofer.



Los amigos se deshacen en mentadas de madre para el pasajero que se atrevió a robarles 50 centavos y al chofer lo pone tan mal esta situación que no vuelve a poner la amenísima música que venía escuchando, lejos de ello arranca, frena y acelera como loco. No se resigna a la idea de que "ese güey" se haya burlado de él y de su compa y en una muestra de compañerismo el cacharpo le ofrece otro cigarro para que calme su estrés, por supuesto él también enciende uno… ya para entonces el bebé de la señora está llorando.



Para colmo, en días de lluvia el tráfico se pone pesadísimo, casi tan insoportable como el chofer y su cacharpo; pero ni la lluvia, ni los charcos, ni los baches detienen a este cafre, es más ni siquiera una pasajera que le dice tímidamente “¿Podría ir un poco más despacio?”, el chofer contesta: “¡no madre, los demás llevan prisa si no le gusta bájese o maneje usted!”… silencio.

Por fin, después de casi dos horas de camino, llego a San Cristóbal, oliendo a humo de cigarro y con un dolor en la columna. Trato de relajarme y de pensar que nada puede alejarme de la idea de que será un buen día… ¡No, no y no! Sencillamente no puede ser que sigamos tan tranquilos, tan callados y tan como si nada con respecto a lo indignante, humillante y grosero que es el servicio del transporte público en el Estado de México y en el Distrito Federal.

Alguien debería pagarles la escuela a estos criminales, o una terapia a todos los profesionistas que por falta de oportunidades tienen que ruletear. Y es que tener derecho a un servicio de transporte digno debería ser un Derecho Humano.


Odio manejar pero a partir de mañana mi carcacha circulará por los que antes fueron mis caminos reflexivos a través del cristal; adiós lugar favorito atrás del chofer, no más risas por los que vienen cabeceando y a todos aquellos que continuarán el viaje -sin mí- les deseo de todo corazón que lleguen con bien a su destino procurando que al bajar, su vida no haya cambiado en nada.






domingo, 24 de enero de 2010

Destrucción, caos y hambre en Haití mucho antes del sismo



Ana Verdeja


Destrucción, caos y hambre en Haití mucho antes del sismo

Con terribles consecuencias para todos los habitantes de la Isla se vive lo que ya se puede llamar como la peor tragedia natural que ha experimentado la sociedad haitiana la que además es, hoy por hoy, la república más pobre de todo el continente Americano, la más atrasada y la que por lo tanto estará obligada a atravesar por una transición que dejará huellas en su -ya de por sí- vapuleada historia.

Sin mayores logros históricos que ser la primera nación que consiguió la emancipación de los esclavos negros traídos de África por los colonizadores franceses y el segundo pueblo en conseguir su independencia en el año de 1804, los habitantes de Haití se han convertido en un pueblo heredero de la pobreza, el analfabetismo, la insalubridad, la violencia y todo aquello que hable del tercermundismo más arraigado.

La historia de Haití es una historia muy compleja, pues es un pueblo que –en ese territorio- no tiene otras raíces que la esclavitud y en ese sentido, la dificultad para formar un estado democrático ha sido para los haitianos el mayor problema; pues han tenido que sobrevivir a los embates de gobiernos impuestos, a terribles dictaduras que los han dejado sumidos en la más profunda pobreza y desolación. Los haitianos, desde tiempos inmemoriales han sufrido gobiernos que los han abandonado a su suerte.

Aún y cuando se supone que los presidentes son de elección popular, la mayoría de la sociedad desconoce lo que es una práctica democrática y está acostumbrada a vivir con violencia sus sucesiones presidenciales, a los golpes de estado, a los presidentes impuestos y a las consecuencias de tener una constitución que apenas fue conocida en 1987 misma que fue suspendida por algunos años y vuelta a reinstaurar hace tan sólo 15 años, en 1994.

Esta casi anarquía, ha provocado consecuencias terribles para los habitantes de Haití, pues más del 70 por ciento de la población vive en la pobreza extrema, no hay empleo para nadie en la isla y es seguro que si algún haitiano quiere superarse deberá abandonar el territorio y conseguir sus sueños en algún otro país de América.

Ese mismo porcentaje de haitianos se dedica a la agricultura, sólo por generar su propio recurso. Sin embargo, sorprende que para muchos habitantes sea inaccesible una bolsa de arroz o cualquier otra semilla de la canasta básica; por lo que la industria alimenticia de ese país ha formulado una galleta cuya base es una masa de barro, manteca y sal, producto que tiene muy bajo costo y al que los padres de familia recurren para alimentar a los niños.

Por su puesto, esto ha traído como consecuencia un alto índice de desnutrición, gracias a lo cual, el promedio de vida para los haitiano está muy por debajo de la media mundial y la talla de los niños en la isla se encuentra también por debajo del promedio que marca la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNICEF.

Desde luego, al no haber ni siquiera recursos para que la gente pueda mitigar sus necesidades más elementales como casa y comida, la educación es prácticamente un lujo para quienes habitan en “la montaña”, una zona habitacional y residencial en donde habita sólo el 20 por ciento de la población haitiana en su mayoría rodeada de lujo y poder. Es ahí en donde se recibe al turismo del más alto nivel y en donde queda de manifiesto que el resto de la sociedad no tiene ni ha tenido ninguna importancia para los gobernantes de este país.

Actualmente el 60 por ciento de la población es analfabeta, no sabe leer ni escribir y a pesar de que la Unesco ha realizado esfuerzos por mejorar la infraestructura educativa, la situación económica le impide a las familias enviar a sus hijos a la escuela a pesar de que la constitución marca que la educación debe ser gratuita y obligatoria. Las posibilidades universitarias se reducen a dos instituciones a las que sólo asisten los jóvenes privilegiados.

El terrible capítulo de los Duvalier

Uno de los capítulos más negros en la historia de Haití fue sin duda la gestión de la familia Duvalier, encabezada por el llamado Papa Doc quien en su polémica personalidad usó íconos del vudú como el llamado Barón Samedi, para generar más que respeto, temor entre la población rural de la isla.

Su gobierno comienza en 1957. Gracias al apoyo del ejército logra ganar las elecciones y destituir al presidente Paul Magloire. A pesar de haber prometido un gobierno pro-negros, un atentado cambia su visión y pronto decide depurar las fuerzas armadas creando una ola de terror, pues su gobierno se convirtió en una fuerza hostil y altamente represiva.

Durante su gestión, la cual finalmente terminó por convertirse en una terrible dictadura, Francoise Duvalier creó una policía que le ayudaba a apagar conspiraciones de algunos detractores; sin embargo, este grupo policiaco no recibía ninguna remuneración económica por lo que sus miembros, abusando de su poder, extorsionaban a los civiles de una manera cruel que desató interminables olas de violencia, corrupción y muerte.

Un ridículo proceso electoral en 1962, le otorgó otros 6 años en poder al Papa Doc, en el que “triunfó” de manera rotunda con todos los votos a su favor y ninguno en contra. A partir de ese momento, su enfermedad por el poder se hizo aún más crónica y más destructiva para los haitianos, sembrando el terror entre todos y obligándolos a hacer de su imagen prácticamente una deidad a la que los habitantes de Haití debían rendir culto.

Varios fueron los intentos por derrocar al dictador, pero sólo la muerte logró que Francoise Duvalier dejara la silla presidencial; sin embargo, tras haber cambiado la Constitución de su país, el gobierno fue heredado por su hijo Jean Claude Duvalier, quien tan solo contaba con 19 años de edad y a quien los haitianos bautizaron como Baby Doc.

Tuvieron que pasar otros 15 años de horror duvalierista para poder derrocar a Jean Claude o Baby Doc. El sistema implementado por su padre cambió solo de nombres, pues la pobreza y la desigualdad social quedaban al descubierto en los evidentes derroches por parte de su esposa en joyas, autos, fiestas, ropa, viajes y cualquier clase de excesos; mientras la población clamaba por realizar decentemente la actividad más elemental del hombre: comer.

La ayuda económica de gobiernos extranjeros nunca llegó a los haitianos, todos los recursos fueron derrochados por la familia Duvalier, al grado que esto generó encarnizados enfrentamientos entre parientes. Fue hasta 1986 cuando los militares dieron el golpe de estado, cuyo jefe militar fue Henri Namphy, quien en ese año se ostentó como el nuevo presidente constitucional de Haití, recibiendo a un país sumido en la más profunda pobreza, insalubre, ignorante y defendiendo violentamente hasta un pedazo de pan.

Después de los Duvalier

A partir de ese momento la historia política de Haití es de constantes golpes de estado y la herencia del duvalierismo aún permea en cada uno de los mandatarios que han intentado gobernar la isla. Jean Bertrand Aristide, otro de los polémicos mandatarios que ha gobernado Haití, creó otra de las crisis políticas más actuales dejando confusión y violencia a su obligatoria salida hacia Sudáfrica.

René Preval, el actual presidente de Haití, es el único político que ha logrado ejercer una administración completa y elegida democráticamente, en su gestión anterior recibió y entregó el poder pacíficamente; se había mantenido como un funcionario respetable; sin embrago, su madera política ha quedado en entredicho después de su pobre actuación para enfrentar junto con su pueblo el devastador desastre que viven, hoy, los golpeadísimos haitianos.

Desgraciadamente para este pueblo, su atraso ha quedado de manifiesto ante el mundo entero. Se ha exhibido su pobre clase política, su raquítica cohesión social; así como la, ahora más difícil, situación que enfrentarán en los próximos años; y aunque la ayuda internacional llega por toneladas ¿Habrá quién le entre a la reconstrucción de este pueblo históricamente abandonado a su suerte?, ¿Querrán los haitianos ser una estrella más de la bandera yanqui?...

miércoles, 20 de enero de 2010

De violencia colectiva y linchamientos



Anita Vertoya


De violencia colectiva y linchamientos

En los últimos 20 años, los que vivimos en este cada vez más desalentador país hemos sido impávidos y mudos testigos de cómo las formas de violencia han ido evolucionando o mejor dicho transformándose a eventos mucho más sofisticados cada día, pero también se han ido convirtiendo en sucesos más sanguinarios, más cercanos y por lo tanto más cotidianos.

No existe día de la semana en que las páginas de los diarios y los noticiarios de los medios de comunicación electrónicos nos dejen de dar cuenta de masacres entre sicarios, de balaceras entre policías y ladrones, de matanzas en las que la población civil nunca sale bien librada, pues aunque no siempre resulta una víctima fatal e inocente en estas rencillas, sin duda es la población la que vive en una constante zozobra ante la lentitud, la corrupción y la indiferencia de las autoridades.

Lo anterior sólo por hacer el recuento de crímenes que se suscitan en las ciudades de manera impersonal; pero qué tal cuando se trata de ejecuciones que tienen que ver con tratos incumplidos entre la policía y la delincuencia organizada, lo cual ha dejado de ser un secreto a voces para convertirse en un grito de desesperación de los mexicanos al sentirse abandonados por quienes se supone deberían ser los guardianes y que hoy sólo son los depositarios de toda nuestra desconfianza.

Sin embargo, no es sobre la delincuencia organizada, ni de la policía corrupta de lo que quiero hablar en esta ocasión sino de un tema que a lo largo de un buen pedazo de mi vida me ha mantenido desconcertada y es sobre cómo opera la violencia colectiva.

El preámbulo da pie a un serio problema mexicano sobre la impartición de justicia y aunque la violencia colectiva es además una costumbre que tiene infinidad de páginas en la historia de usos y costumbres de nuestro México querido, vale la pena resaltar que no es gratuito que “dos sospechosos, aparentemente policías” despierten la desconfianza y finalmente la ira de toda una comunidad.

¿Qué sucede cuando los habitantes de un poblado no encuentran una mano amiga que les haga justicia? Las historias que conocemos nos enfrenta como mexicanos a una realidad que no tiene nada que ver con la cultura, hechos históricos, tradiciones y etcétera; más bien habla, en los últimos tiempos de una terrible frustración provocada por los responsables de nuestro sistema judicial, que a decir de la picardía mexicana hoy se le conoce mejor como nuestro sistema per-judicial.

Las garantías que proporciona nuestro gobierno, nuestro sistema y finalmente nuestros cuerpos policiacos de cualquier nivel ponen a los ciudadanos entre la espada y la pared, simplemente no existen garantías de ninguna índole para el ciudadano común; existen fueros, amparos sólo para aquellos que ocupan un puesto en el gobierno o para aquellos que pueden pagarlo; mientras que los pobres, el vulgo, el populacho se conforma con pagar sus sentencias e incluso con ser los “chivos expiatorios” de un sistema que tiene como premisa no favorecer “nunca” al jodido.

Pero, y por si esto no fuera poco, vamos a añadirle un condimento que hace de esta sopa un platillo para comerse con cubiertos: la ignorancia. Desgraciadamente, y habrá que decirlo con todas sus letras, es también en esos extractos sociales en donde se vive un terrible déficit educativo, en donde la única cultura que permea en muchos casos es la de la herencia ancestral de abuelos a hijos y de hijos a nietos; o bien en zonas más urbanas en donde la escolaridad tiene un nivel mayor, aún ahí, la ignorancia da para que sea la colectividad la que decida el rumbo de los hechos, desde la elección de un gobernante hasta el asesinato masivo.

El asunto es, puede la ignorancia justificar que alguien deseé golpear, masacrar y asesinar a otro que a su vez maltrató, abusó y violó los derechos humanos de un tercero que a decir de la “colectividad” estaba indefenso ante un personaje cuya maldad no se merece otra cosa que el linchamiento; y sigue la pregunta, puede un acto criminal ser castigado con otro acto criminal que rebasa los límites de la saña y la ira.

Sin embargo, en los sucesos de los últimos tiempos (Tláhuac y Otumba) la maldad de los agresores ha quedado tan sólo a niveles de sospechas, pues en ninguno de los dos casos se ha encontrado in fraganti a los supuestos delincuentes que en el caso de Tláhuac, desgraciadamente los elementos policiacos no salieron vivos (y aquí volvemos nuevamente al tema de la ineficiencia) y en el reciente caso de Otumba, tuvieron que emplear a elementos granaderos, elementos de la policía municipal y de la ASE para rescatar a los agredidos de un grupo de enardecidos vecinos.

Es quizá esto lo más desconcertante, ¿qué es lo que le basta a un vecindario para despertar la ira colectiva?, pensar en que a la gente no le suene increíble que dos elementos policiacos estacionados afuera de una escuela pretendan secuestrar, traficar o “simplemente” fotografiar a niños y jóvenes estudiantes en un poblado, es una prueba más de que para la sociedad da lo mismo un asesino, secuestrador, violador, traficante que un agente judicial o policía ministerial.

Para las masas no es sencillo discernir, la impotencia que ha generado el abuso individual ya sea siendo víctima de un delincuente o hasta de la corrupción de un agente de tránsito, lleva al enojo colectivo. Para el grupo enardecido no hay explicación que justifique la presencia de un extraño que violenta la cotidianidad y hasta la intimidad de una comunidad.

Son, por cierto, muchísimos los trabajos psicológicos que se han publicado al respecto de la violencia colectiva y linchamientos, y a pesar de las teorías que cada uno de los autores pueda suponer y proponer, todos los trabajos se congregan en un mismo punto: que cada sociedad que ha vivido la desgracia de protagonizar un asunto como ése, son de algún modo grupos que viven con cierto nivel de frustración, ya sea por su pobreza, ignorancia, pocas oportunidades o grupos minoritarios que día a día luchan contra la intolerancia, el abuso y/o la discriminación.

Y sólo por ponerlo en el tintero, o no sé tal vez rayando en la morbosidad, me pasa por la cabeza la idea de la mañana siguiente al linchamiento de Tláhuac. Fue un suceso que duró prácticamente una noche completa, en la que se asesinaron a dos personas y una tercera quedó gravemente herida tan sólo por el hecho de haberse fingido muerta.

Imagino por un momento bajo qué circunstancia podría yo unirme a un círculo de violencia cómo ése y fácilmente encuentro un motivo que despierte mi ira absoluta, al lado de mis vecinos soy protagonista de un pasaje sangriento y masivo… lo que me cuesta mucho trabajo imaginar es mi vida después, no creo que sea fácil dormir o despertar para hacer mi vida cotidiana, salir y ver las calles por las que se arrastró a los perpetradores creo que sería psicológicamente complicado.

O tal vez no, tal vez piense que esos –no digamos delincuentes- apenas sospechosos se merecían ese fin inhumano y estaría feliz de haber ejercido la justicia que de otro modo hubiera tardado demasiado en llegar. ¿Derecho comunitario o asesinato masivo? Esa es la cuestión.

Indignación, reacción equivocada de los gobernadores

Anita Verdeja




Indignación, reacción equivocada de los gobernadores


ante los datos sobre la inseguridad en el país



Me siento un poco dudosa sobre la identidad de los convocados a la Sesión de Trabajo sobre seguridad pública que se celebró a finales de Noviembre en el Salón Tesorería del Palacio Nacional, no creo que hayan sido los gobernadores de este país después de haber escuchado que no aceptan los resultado de las encuestas realizadas por el Instituto Ciudadano de Estudios Sobre Inseguridad (ICESI).

Y es que creo que no hace falta ser una importante organización gubernamental, asociación civil o empresa privada para darse cuenta de las terribles condiciones en que la delincuencia común y la delincuencia organizada tienen a los habitantes de esta, ya de por sí, vapuleada nación.

¿Están seguros que eran los gobernadores de este país los que asistieron? Porque no puedo creer que el mandatario mexiquense se sienta indignado por que alguien le dice que su estado va a la cabeza en delitos perpetrados a mano armada o que el gobernador de Chihuahua no actúe positivamente cuando se entera de que su estado se ha llevado el título del estado más inseguro de todos.

No entiendo cuáles son las historias que los gobernadores de este país quieren escuchar para que se enteren que las redes del crimen los ha rebasado por mucho y desde hace mucho.

Los mandatarios estatales deben saber que es cierto que los ciudadanos no confiamos absolutamente en nuestros cuerpos policiacos, que si vamos caminando por las calles de los poblados preferimos evitar el paso cerca de una patrulla que se encuentra estacionada, no importa si la patrulla es federal, estatal o municipal, la reacción será la misma por que no hay ni un gramo de confianza.

Sexenios van y sexenios vienen y los ciudadanos no podemos confiar en cuerpos especiales que se crean para combatir el narcotráfico, el secuestro y demás crímenes, cuando sabemos que no sirven más que para preparar a futuros delincuentes mejor armados y más sanguinarios que antes; quienes además, ya han tejido redes de venganzas, de tráfico de influencias, etcétera.

También deben enterarse de que es cierto que los que somos padres de familia no queremos que nuestros hijos salgan solos a la calle, a pesar de nosotros mismos, preferimos que vean televisión o jueguen en casa para evitar el mal trago que cientos de miles de familias mexicanas han sufrido al saber que sus hijos han sido secuestrados, torturados, asesinados, violados o desaparecidos y que las autoridades no han hecho nada por resolver y no por falta de tiempo sino por falta de interés.

Miles de padres de familia han tenido que armarse de valor y por dignidad, alzar la voz a pesar del miedo, a pesar de las amenazas, a pesar del señalamiento social para gritarle a las autoridades la clase de ineptos que son.

Tan solo en la Ciudad de México tenemos innumerables ejemplos de jefes de familia que se han hecho famosos por evidenciar la clase de autoridades que tenemos; casos como el de Fernando Martí, el de Silvia Vargas, el caso Wallace y muchos más quienes movidos por el dolor, el coraje y la ira de saberse ignorados y burlados hoy han decido formar un frente común para ayudar tanto a las víctimas como a los familiares de ellas y a todos aquellos que han tenido la desgracia de haber vivido una situación similar pero sobre todo que han tenido que enfrentar el conformismo, la apatía y la negligencia de nuestras autoridades.

No es gratuito que la PGR pida perdón por lo sucedido en el caso de Guillermo Vélez Mendoza, a quien se le acusó de ser plagiario y de pertenecer a una peligrosa banda conocida como Los Antrax; a este joven lo secuestraron y torturaron para declararse culpable, lo mantuvieron 7 años preso hasta que miembros de la desaparecida AFI lo mataron aplicándole una llave china.

Hoy, en un hecho inusitado, funcionarios de la Procuraduría General de la República han tenido que salir a pedir perdón a la familia y a la sociedad por el terrible suceso en donde se pone de manifiesto el sucio trabajo y el sucio camino que siguen los elementos policiacos para realizar una labor que debería, en teoría, estar enfocada en defender a los ciudadanos de ese pesadísimo lastre que es la delincuencia.

Pero no, lo único que se desprende de todo esto es que seguimos siendo exactamente el mismo país lleno de corrupción, en donde la policía tiene las manos metidas hasta los codos en este cáncer que es el crimen organizado.

Hace unos días los mexicanos nos conmocionamos al saber que en una supuesta casa de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos se esclavizaban a más de 100 personas entre adolescentes, adultos y personas de la tercera edad a quienes sometían a largas jornadas de trabajo, abuso físico, psicológico y sexual.

Lo que no nos sorprende es que algunos “guardianes del orden” de la zona del mercado de La Merced fueran precisamente los caza-personas, pues así lo declaró un testigo cuyo familiar fue víctima de estos monstruos en una entrevista realizada por un reportero de TV Azteca, a quien le aseguraron que habían sido dos uniformados quienes habían llevado a su familiar a ese “centro de rehabilitación” en donde lo mantuvieron por tres meses y después de ser liberado murió en su casa a consecuencia de una severa neumonía.

Qué les responden a las madres de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, a las esposas de los campesinos asesinados en Acteal, a los indígenas de Chiapas, a los de Oaxaca quienes son constante blanco de la injusticia del gobierno, a los y las jovencitas que sufren la explotación sexual, a las madres de los niños que han sido víctimas de la redes de pederastas.

Por favor, señores gobernadores, no estamos hablando del raterillo que te quita en la banqueta 100 pesos para medio comer; estamos hablando de lo importante que es que ustedes hagan una limpieza real de sus líneas de corrupción, que investiguen y vigilen a sus equipos de trabajo porque en eso del crimen organizado todos deberían de ser culpables hasta que demuestren lo contrario.

Podría escribir hojas y hojas sobre las historias que se tejen alrededor de la inseguridad de este país, historias que nos llenan de impotencia, de indignación, desconfianza y sepan señores gobernadores que si la gente no denuncia es porque cree que es una pérdida de tiempo, que si la gente no alza la voz es porque tiene miedo.

Yo invitaría a los señores gobernadores a salir a las calles y que sean ellos quienes les pregunten a la gente si los operativos funcionan, si los elementos policiacos son confiables, si sus autoridades son eficientes en este sentido. Estoy segura de que se llevarían una gran decepción porque más de un ciudadano le respondería que su equipo de trabajo en materia de seguridad NUNCA HA FUNCIONADO.

Gobernadores inconformes con el censo de inseguridad en el país

Ana Verdeja




En la XXVII Sesión de Trabajo del Consejo Nacional de Seguridad Pública, celebrado en el Salón Tesorería del Palacio Nacional y que estuvo encabezada por el propio Felipe Calderón Hinojosa se dieron a conocer los datos nada alentadores sobre las condiciones de Seguridad que se viven en cada entidad de la República.

Debido a que las estadísticas levantadas por el Instituto Ciudadano de Estudios Sobre Inseguridad (ICESI) no favorecen en nada el trabajo de las actuales administraciones y por el contrario señalan que los índices delictivos van a la alza, los gobernadores de varias entidades del país mostraron su inconformidad con respecto a los datos mostrados en dicha sesión de trabajo argumentando que el ICESI, al mando de Luis de la Barreda, estaba mostrando datos inexactos.

Entre los datos más destacados que arroja el estudio, se plantea que las entidades más inseguras son las de Chihuahua, Baja California, Guerrero, Sinaloa y el Distrito Federal; mientras que los índices delictivos van a la alza en el Estado de México y todas las zonas conurbadas.

Así mismo se señaló que las entidades que registran los mayores índices de delitos perpetrados con armas de fuego son en primer lugar el Estado de México, el Distrito Federal, en tanto que Colima y Aguascalientes son los estados en los que menos se registra este fenómeno.

Las reacciones de los gobernadores no se hicieron esperar y manifestaron en la sesión de trabajo que los datos que el ICESI había presentado eran inexactos, pues según el gobernador de Jalisco a la fecha se ha cumplido con el 83 por ciento de los compromisos que cada gobernador hizo en sus estados y que el 17 por ciento restante está en proceso.

Por su parte, Enrique Peña Nieto apoyó el discurso de su homólogo de Jalisco argumentando que no era su intensión descalificar el trabajo elaborado por el ICESI, pero que muy probablemente los mecanismos que se utilizaron para la elaboración del reporte habían sido regidos con normas de otras latitudes.

Y agregó que tanto el gobierno del Estado de México como el gobierno del Distrito Federal, actualmente están patrocinando, junto con el CIDE un estudio para revisar la metodología que hoy se sigue en el mundo y en México para evaluar el desempeño de las instituciones encargadas de la seguridad pública, las cuales, según el propio Peña Nieto no fueron las mismas a las que el ICESI se apegó en la realización de su trabajo, por lo tanto aseguró que no reflejan la realidad del país.

Ya en entrevista concedida a los medios, el gobernador del Estado de México dijo que a pesar de que la encuesta realizada por el ICESI no deja satisfechos a todos “Yo creo que no se trata de soslayar y menos tapar el sol con un dedo; al contrario se trata de reconocer realmente cómo se está presentando la actividad delictiva en las distintas entidades federativas, pero también cómo se está avanzando en atención a este fenómeno” aclaró el mandatario mexiquense.

En la sesión de trabajo se habló sobre la realización de una revisión a algunos modelos policiacos y la exploración de las experiencias en otros países para hacer una comparación con el sistema actual de México para adaptar alguna que convenga a esta nación.

Finalmente, los gobernadores no desaprovecharon la oportunidad para hacer saber al gobierno federal sobre la necesidad que tienen las entidades federativas de aumentar los recursos que se proporcionan para este rubro, pues en un coro unánime aclararon que el recurso actual no es suficiente para crear programas exitosos que hagan frente a las nuevas exigencias.

En el evento, el mandatario federal, Felipe Calderón dijo en su discurso que “El camino está lleno de obstáculos y desafíos, pero no es posible tomar salidas falsas al problema. Se ha dicho que los gobiernos deben hacerse de la vista gorda o establecer un pacto con la delincuencia; sin embargo, ninguna de estas vías es legal ni viable y enfatizó que la única salida es combatir a la delincuencia en el marco de la ley”.